Agricultura urbana y suburbana - experiencia cubana

 

La Habana.-Con los primeros rayos del sol, el agricultor cubano Pablo Hernández abre el portón de Poliespuma y recorre atento los canteros de col, habichuela, espinaca, ajo porro, cebollino, pepino y de una treintena de vegetales y hortalizas que empezó a cultivar ocho años atrás.
Poliespuma nació de su esfuerzo, cuando en 2005 la vida le dio un giro y pasó de profesor universitario a agricultor y administrador de este organopónico, perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios Fructuoso Rodríguez y enclavado en la reparto de Mulgoba, en el municipio capitalino de Boyeros.

Al contemplar sus plantaciones Hernández siente orgullo de cuánto ha podido hacer con poco personal y mínimos recursos, pues la experiencia de estas áreas de cultivo, nacida a fines de la década del 80 y luego consolidada en un movimiento nacional de agricultura urbana y suburbana, parte precisamente del empleo de materiales de la localidad.

Bajo esa concepción, este ingeniero en mecanización aprovechó las láminas de poliespuma desechadas por una fábrica de equipos electrónicos cercana al lugar, para levantar las cercas del organopónico y las guarderas de los canteros.

Con el tiempo su idea se generalizó en otros agricultores, quienes han apreciado los beneficios de este material desechable, un polímero derivado del petróleo no contaminante, duradero, liviano, manuable y que guarda la humedad, por lo que los cultivos necesitan menos riego, aseguró Hernández a Prensa Latina.

El resultado es la producción continua de unas 30 especies de vegetales y hortalizas, a partir del uso de abono orgánico, que permanecen el año entero en la tarima del punto de venta del organopónico, frescas y al alcance de la población.

"Es una afluencia diaria de personas, quienes, además, han empezado a consumir vegetales que conocían poco, como acelga, col china y culantro, por lo que ayudamos a elevar la cultura alimentaria", subrayó Hernández.

Significó que el impacto social de esta experiencia, que recibe todo el apoyo del Gobierno, del Ministerio de la Agricultura y otros organismos, va más allá, pues el organopónico asegura de manera gratuita la presencia de vegetales y hortalizas en hogares de ancianos, círculos infantiles y escuelas de la zona.

Fuente: La Demajagua.