Trabajar con la Naturaleza - las enseñanzas de Fukuoka

Masanobu Fukuoka nació en 1913 en un pueblo campesino de la isla Shikoku, al sur del Japón. Estudió Microbiología y se especializó como fitopatólogo, siempre se interesó por saber acerca de la naturaleza, y al comienzo recurrió al saber científico. Trabajó como Inspector Agrícola de Aduanas, realizando ensayos de laboratorio en relación a la importación y exportación de vegetales. Allí conoció profundamente al Método Científico y su filosofía implícita.

A los 25 años de edad, con un empleo seguro y respetado por sus pares,  entró en una profunda crisis existencial que lo llevó a cuestionar radicalmente el sentido de su vida, de la humanidad y del planeta. Descubrió que "la gente en su mayoría ya no es completamente humana y que la Naturaleza en gran parte ya no es completamente natural". Decidió regresar a su pueblo natal, al campo de su familia y se dedicó a trabajar con la naturaleza. Mediante ensayo y error comprendió que la filosofía del método científico separa a las personas de la naturaleza.

El maestro Fukuoka propone "no hacer"... pero no nos está diciendo que no sembremos, cultivemos ni cosechemos, sino que debemos dejar de controlar la naturaleza... relajar la mente, el pensamiento... nos dice que somos parte de ella. La ética, la espiritualidad y el cultivo de alimentos, constituyen un núcleo indisoluble del camino del Cultivo Natural.

Los Cinco Principios del Cultivo Natural:

  1. No arar ni voltear al suelo. La tierra se cultiva a si misma por medio de la penetración de las raíces de ciertas plantas. por la actividad de microorganismos y lombrices.
  2. No fertilizantes químico-sintéticos  (incluso no usa compost). Si a la tierra no se le explota el suelo tiende a mantener naturalmente su fertilidad.
  3. No desmalezar por labranza ni herbicidas. Las "malas yerbas" no existen, lo que hay es un mal uso de las plantas pues las hierbas juegan un papel importante en la fertilidad y balance de la comunidad biológica.
  4. No uso de pesticidas químico-sintéticos, pues estos matan indiscriminadamente la riqueza biológica del suelo, aire y flora. Los insectos existen naturalmente en todo cultivo y se convierten en plaga debido a los artificiosos monocultivos y debilidad de plantas cultivadas en un suelo artificial sin humus.
  5. No poda. El dejar desde el principio que un árbol siga su forma natural es lo mejor pues hará innecesaria las podas sistemáticas.

Estos principios son filosofía en acción. La comprensión de los procesos naturales es la que le permitió a Fukuoka cultivar su campo acompañando esos mismos procesos que observaba. Dice el maestro que "el esfuerzo humano es innecesario porque es la Naturaleza, no el Hombre, la que hace brotar el arroz y el trigo"... la misma Naturaleza que hace latir el corazón, la que nos permite conmovernos ante la belleza y el horror, la misma que nos posibilita crecer...


Bibliografía:
Revolución de una brizna de paja y La Senda Natural del Cultivo, de Masanobu Fukuoka
El Radicalismo del Cultivo Natural, de Juan M Madrigal