La importancia de los espacios verdes urbanos.

Desde la Revolución Industrial las zonas urbanas no dejan de crecer. El impulso de las industrias ha producido cambios económicos, sociales, culturales y urbanísticos. Las aldeas pronto se han convertido en pueblos, los pueblos en ciudades y algunas de ellas en megaciudades debido a las continuas migraciones internas y externas y al crecimiento de las poblaciones.

De acuerdo a recientes informes de la Organización de Naciones Unidas, más del 50% de la población mundial reside en zonas urbanas. Y se estima que para el año 2030, dicho porcentaje será del 60%, es decir, aproximadamente unos 5.000 millones de personas.

Este continuo crecimiento y metamorfosis de las ciudades también provoca cambios en sus habitantes, quienes pierden cada vez más contacto con lo natural. Todo parece estar mediado por la industrialización y desde que el hombre ya no produce los alimentos que consume esta relación con la naturaleza se hace más endeble.

De aquí reside la vital importancia del planeamiento y creación de espacios verdes en las urbes. No sólo para el filtrado del aire polucionado sino porque los habitantes urbanos de todas las edades necesitan de los parques o plazas ya sea para favorecer la integración social, descansar, realizar deportes, para reducir el estrés o para llevar a cabo actividades culturales o educacionales.

Las plazas, por ejemplo, juegan un importante rol en la socialización de los niños. Tal como lo plantea la psicóloga Andrea Sucari, “los niños inician en la plaza su contacto con el medio ambiente social aún antes de ir al jardín y ésta acompaña al infante a lo largo de toda su primaria, es un lugar educativo por excelencia”.

Los espacios verdes proporcionan para los chicos lugares de encuentros con los otros, fuera de lo cotidiano y seguro de su hogares, de búsqueda de nuevas oportunidades y situaciones, donde el afuera se presenta como un contexto distinto que proporciona nuevas experiencias y sensaciones donde prima el juego libre, creativo, y en contacto con la naturaleza: las plantas, la tierra, la arena. El contacto con un otro, quizás desconocido o que luego se convertirá en compañero de plaza, y el contacto con lo natural cobran fuerza.

En los últimos años se viene desarrollando un proceso de extensión de zonas verdes en las ciudades, también conocido como Greening Process, debido a los grandes beneficios comprobados en relación a la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos. “Deberemos priorizar en cada plaza cuales elementos responden a una necesidad. Habría que dirigirnos hacia modelos adecuados que puedan profundizar y ofrecer mejor calidad de vida a las personas, basados tanto en sus necesidades como en criterios de distribución de diversas propuestas de esparcimiento, descanso, recreación, culturales y de contacto con naturaleza”, explica Sucari.

Además de los réditos particulares que se pueden obtener con el uso de los parques y plazas también se manifiestan los beneficios sociales en relación a crear una conciencia ambiental en el ciudadano. El contacto directo y diario de las personas con los espacios verdes, sea en el seno de sus hogares o en lugares comunes, es fundamental para desarrollar una educación ambiental vinculada al conocimiento y conservación del entorno natural.

 

Sobre textos e ideas de Andrea Sucari
Fotos:
- Vista aérea de la Ciudad de Córdoba (Argentina) (tomado de www.saludmental.com.ar)
- Lago de Lugano- Buenos Aires (Argentina)